¿Qué hacemos en la Fortaleza?

Te ofrece una poderosa experiencia terapéutica creada en México. Ayuda a llenar profundos vacíos emocionales y a superar adicciones al licor o las drogas, la ludopatía y depresiones. Además, enfermedades que son consecuencia de un mal estado emocional, mental y espiritual. Por supuesto, no hace magia, y cada persona, como es lógico, debe después de ella reorientar su vida y hacer seguimiento a sus vacíos o carencias.

Es un valioso método de transformación único en Colombia que logra excelentes resultados en tan solo un fin de semana mediante un viaje a tu interior y con buenas dinámicas y ejercicios liberadores y efectivos. La gran ventaja es que se trabaja con el ser humano integral, en todas sus dimensiones: espiritual, emocional, mental, social y corporal. Además, se busca un despertar de consciencia que es lo que permite iniciar una nueva vida. Por eso en casi todos los reconfortantes testimonios de personas recuperadas aparecen frases como: “volví a nacer”, “empecé una nueva vida”, “todo cambió y soy un nuevo ser”.

Datos importantes:
– Mas de 13 años de servicio en Colombia.
– Mas de 12 mil personas han aprovechado esta experiencia.
– El porcentaje de recuperación es el más elevado existente, de un 60%. Lo habitual de otras experiencias llega más o menos al 10%.
Una realidad inquietante:
– La Encuesta Global sobre drogas en Colombia muestra que nuestra patria que antes era ante todo comercializadora ahora también es cada día más consumidora
– La población que consume drogas es joven. 58 % de los encuestados tienen menos de 24 años y El 34 % están en un rango de edad entre de los 25 y 35 años.
– Según la OMS el 4.4% de la población del planeta sufre de depresión y ubica a Colombia por encima del promedio mundial con un 4.7%.
– Estos casos se notificaron en 341 municipios de los 32 departamentos. Sin embargo, Antioquia tiene casi el 19 % de los casos.
– El consumo de alcohol es el más elevado, Casi la mitad de los que beben lo hacen 2 o 4 veces en el mes.

ARCHIVOS LEGALES:

1. Informe de Gestion 2018

2. Estados financieros y Acta

3. Certificado RL art 364-5

4. estatutos Constitucion

5. Cert Existencia y RL

6. AsambleaOrdinaria2019

7. Certificacion miembros

10. Adhonorem

 

Un día frío en Canadá, andaban dos inseparables hermanas disfrutando de la belleza de ese país. El objetivo era recorrerlo en carro de oeste a este y disfrutar un tiempo juntas. Visitaron la Isla de Vancouver, capital de British Columbia, Victoria que se encuentra al sur de la isla y Whistler pueblo pequeño en las montañas rocosas para ir a esquiar en la nieve. Su camino continuó hasta Calgary lugar en el que vivía una de ellas. Estuvieron en el festival de esta ciudad llamado “Calgary Stampede”, el cual disfrutaron montando el globo y viendo los desfiles. Uno de los sueños era ver un oso grizzli que son algunos de los habitantes de esas incomparables montañas y no dudaron en tratar de ir a cumplirlo. Entonces la aventura de encontrar un oso comenzó con una carpa en la maleta del carro, unos sleepings y el carro lleno de gasolina. Se fueron rumbo a Banff a disfrutar de una de las carreteras más hermosas del mundo. Decidieron tomar la ruta de la carretera alterna para poder disfrutar de los bosques y tratar de encontrar su objetivo. El primer día fue un día largo pero lleno de colorido y hermosos paisajes. En cada lago se tomaban fotos y se bajaban del carro a disfrutar ese regalo que la naturaleza les daba, pero sin tener suerte de ver un grizzli. Llegaron al campamento bastante agotadas después de manejar muchas horas. Montaron la carpa, prendieron fuego e hicieron la comida, luego se fueron a caminar por el sendero de un río que pasaba cerca, aprovechando los días largos del verano, siempre prensando en encontrar una de esas criaturas que andaban buscando. Luego decidieron ir a dormir para descansar y seguir la búsqueda al día siguiente. Estaba haciendo mucho frío y una de ellas acorraló a la otra contra la pared de la carpa tratando de buscar calor. Como a las tres de la mañana Clara despertó a Eliza para que se corriera ya que no había podido dormir y como el frío estaba tan fuerte decidieron irse a dormir al carro con la calefacción prendida. Lograron dormir hasta las 9:30 de la mañana, recogieron la carpa y se fueron a seguir con el segundo día de su aventura. En esta ocasión decidieron irse hacia el sur del país a un lugar que se llama El cañón Rojo en donde Eliza había visto una osa con dos ositos unos años atrás. Siguieron observando cada pedazo de bosque que sus ojos podían alcanzar a ver, tratando de encontrar animales que habitan allí.

En una de aquellas carreteras en donde había una pradera pasaba un lobo gris muy cerca de la carretera y Eliza se orilló para poderlo disfrutar, el lobo se acercó un poco y paró a mirarnos y se saboreó, Clara dijo que se estaba saboreando para comernos, soltaron la carcajada y siguieron su camino. Seguían viendo lagos y más lagos, ríos cristalinos, pinos y el espectáculo que las montañas Rocosas regalan a todos los visitantes. Clara seguía ilusionada para tomarse fotos en cada uno de ellos, pero Eliza ya estaba cansada y le decía Clara ese es un lago más, pero sin embargo parábamos a ver los espejos que ellos forman para que las montañas luzcan en aquellos reflejos impresionantes. Cuando llegamos a la carreterita destapada del Cañón Rojo, terminando la tarde, cansadas y un poco desilusionadas por no haber visto nuestro objetivo, le dijo Ely a Clara: “Vamos a hacer un trato, pidámosle a Dios que nos regale un oso y a cambio de eso vamos a poner una casa de recuperación en Colombia” y Clara aceptó la propuesta. Llegamos al cañón rojo, caminamos para descansar un rato del largo camino que llevábamos recorrido y poder disfrutar de la rareza de aquellas piedras rojas con un rio calmado y pequeño. De regreso, en la carretera destapada, de pronto voltea Eliza a un lado del camino y estaba un Grizzly comiendo de espaldas a unos tres o cuatro metros de distancia, Eliza le dice: “Bruta mirá” y Clara se tira del carro con la filmadora, le temblaban las manos de la emoción, Eliza se baja por el otro lado a cubrirle la espalda, ya que es muy peligroso bajarse cuando hay osos, ellos se pueden sentir invadidos y por lo tano pueden atacar. El oso se perdió en el bosque, Clara y Eliza se quedaron con la boca abierta y disfrutando del regalo que Dios les dió. Se fueron a buscar un camping que encontraron como a las 11 de la noche, estaba muy solo y vacío y les asignaron un lugar para acampara, montaron la carpa y Eliza se envolvió en su sleeping mientras Clara leía un rato y hacía su meditación. Cómo a la una de la mañana Clara despierta a Eliza y le dice que tenemos que irnos de ese lugar, que tiene un presentimiento muy extraño y que lo mejor era hacerle caso a esa voz que le decía que nos fuéramos de allí. Eliza muy enfadada se levanta y le dice que ella tiene que aprender a manejar eso, pero tiran todas las cosas en la parte de atrás del carro y en la maleta, todo desorganizado y salen del camping a buscar un hotel. Estaban muy cansadas como a las 3:00 a.m. y repente sale la luna a iluminar el camino, encontraron un espacio para parar en donde se pusieron a disfrutar de esa luna rojiza que el universo les entregaba. Después de descansar un rato, siguieron el camino hasta encontrar un hotelito en un pueblo ya cerca de Calgary, pero era tanto el cansancio que decidieron dormir allí.

Como a las 10 de la mañana se levantaron y emprendieron el camino de regreso a casa, muy contentas con el triunfo de haber visto a un oso Grizzly, pero mucho más contentas con la promesa que le habían hecho a Dios. En el 2006, deciden cada una volver a su país natal, Colombia, para poder disfrutar de los últimos años de sus padres. Para este tiempo Clara ya había conocido los grupos de 4° y 5° paso en México y decide invitar a tres mexicanos a que le ayuden a montar el grupo en Itagüí, Antioquia. Consigue una oficina prestada en un segundo piso del negocio de su hermano, sillas que alguien le dona, algunas personas ayudaban para el sostenimiento del grupo y allí empieza la labor de dar amor a todas aquellas personas que están sufriendo, sin juzgarlas por su pasado, solamente con el objetivo de que puedan encontrar una vida mejor. Por hoy ya son 5 grupos en Antioquia, ya se hizo el primer intento de abrir uno en Bogotá pero Dios decidió que todavía no era el momento y tuvieron que regresar a Medellín los voluntarios que se habían ido a apoyar este grupo. Durante estos 12 años de vida del grupo, son más de 15,000 personas que han vivido la experiencia de 4° y 5° paso, a las cuales Dios ya les tocó el corazón y estamos seguros que ha dejado una huella en cada uno de ellos…